
Si acabas de tener un hijo, puede que te sientas como en un episodio de “Survivor”. La vida con un bebé recién nacido puede ser bastante difícil. No puedes dormir, a menudo es imposible ducharse y a veces tienes ganas de llorar, sobre todo cuando te miras al espejo o intentas ponerte la ropa que usabas antes de tener el bebé. ¡Bienvenida a la maternidad! El manual de supervivencia para madres primerizas incluye 4 temas básicos: Horarios, sueño, estado de ánimo y alimentación. Repite después de mí: ¡Puedo HACERLO!
Las primeras semanas, no pongas mucho en tu agenda diaria. A medida que te acostumbres a las rutinas de tu bebé y te sientas más descansada, podrás aumentar las cosas que puedes hacer en un día y añadir más detalles a tu lista de tareas. Solo recuerda que, a medida que tu bebé crezca y cambie, también lo hará su horario, y el tuyo.

No dormir lo suficiente puede incluso perjudicar la pérdida de peso. El ejercicio puede ayudarte a relajarte y a dormir mejor, así que pon a tu bebé en el cochecito y da una vuelta a la manzana o dentro de la tienda más cercana.
Estos son síntomas de la “tristeza después del parto”, que afecta a la mayoría de las mujeres las primeras semanas después del parto. Los primeros pasos para afrontarla son hablar con alguien y buscar ayuda en casa.
Pero si estos sentimientos continúan o se hacen más fuertes, es posible que padezcas depresión posparto, que le ocurre a proximadamente 1 de cada 10 mujeres que acaban de ser madres. Terminar las tareas sencillas de la casa puede parecer imposible, puede que no puedas dormir o comer, o que te sientas muy ansiosa. Puede llegar a ser tan grave que pienses en hacerte daño a ti misma o a tu bebé.
Recuerda que los días pueden parecer largos, pero los años pasan rápido, ¡así que disfrútalos!
Do you find this Blog helpful?
Show some love here!
No comments yet. Be the first to share your thoughts!