
Todos los días, tomas cientos de decisiones que afectan a la salud. Puedes decidir ir a la cama un poco más temprano, dar un paseo o compartir tus sentimientos con una amiga. De hecho, cada pequeña decisión puede marcar una gran diferencia en tu propia salud y la de tu familia.
¿Hay algo referente a tus hábitos de salud que te gustaría cambiar? Puedes no estar segura acerca de hacer nuevas elecciones para mejorar la salud, o puedes estar lista para empezar.
Piensa bien las cosas. Para ayudarte a decidir si estás lista para el cambio, haz una lista de las ventajas (los beneficios) y las desventajas (las cosas que se interponen en el camino).
Sentirse mejor
Tener más energía
Poder hacer lo que quiera
Dar un buen ejemplo a los amigos y la familia
Demanda demasiado tiempo
Demanda demasiada energía
No hay suficiente dinero
No saber cómo hacerlo
Después de repasar tu lista, es posible que veas que necesitas más información para decidir si estás preparada o no para cambiar. ¿Son realmente ciertos los contras? ¿Hay maneras de manejar los contras? Es posible que desees consultar con tu proveedor de atención médica para obtener información y asesoramiento.
Sea cual fuere el cambio que decidas hacer, hay maneras de hacerlo más fácil:
comienza poco a poco y luego conviértelo en un hábito, en pasos pequeños y factibles.
Piensa en las cosas que estás haciendo en este momento para mejorar tu salud. ¿Qué es lo que está funcionando bien? ¿Qué te hizo decidirte a hacerlo? ¿Cómo hiciste que forme parte de tu estilo de vida? Si lo hiciste una vez, ¡puedes hacerlo de nuevo!
Piensa por qué este cambio es importante para ti. El motivo debería alentarte y revitalizarte. ¿Cuál es tu motivo más sincero para el cambio? ¿Qué sacarás de bueno con esto? Tener en claro tus motivos para el cambio y tomarlos como la opción más importante te mantendrá inspirada.
Piensa cómo sería la vida con este cambio. Imagina tu vida — y habla de ella — como si ya hubieses implementado este cambio como una parte permanente de tu vida.
Piensa cómo sería la vida con este cambio. Imagina tu vida — y habla de ella — como si ya hubieses implementado este cambio como una parte permanente de tu vida.
Escribe un paso sencillo que te ayudará a realizar este cambio. Por ejemplo, si decides comer una variedad más amplia de alimentos, podrías escribir: cada sábado elegiré un nuevo alimento para tratar de añadirlo a mi lista de compras.
Escribe un paso sencillo que te ayudará a realizar este cambio. Por ejemplo, si decides comer una variedad más amplia de alimentos, podrías escribir: cada sábado elegiré un nuevo alimento para tratar de añadirlo a mi lista de compras.
Averigua qué es lo que necesitas para poner en marcha tu plan. ¿Necesitas la ayuda y el apoyo de familiares y amigos? Piensa en los desafíos y en cómo superarlos. Si las cosas no salen según lo previsto, tómate un descanso, reorganízate y vuelve a la carga.
Por cada paso que des en la dirección correcta, felicítate a ti misma. El proceso de cambio consiste a menudo en dos pasos hacia adelante y uno hacia atrás. Recuérdate a ti misma el motivo de tu cambio y comienza de nuevo.
-Maya Angelou
Las comidas (y tentempiés) son importantes. Sirve las comidas y tentempiés en un horario regular y coman juntos en familia tan a menudo como sea posible. Las comidas en familia mejoran la salud física, mental y social.
Replantéate qué bebidas consumes. Obtén los nutrientes suficientes (pero no demasiadas calorías) con una elección de bebidas acertada. El agua, la leche y el jugo 100% natural son buenas opciones.
Anímate a comer varios alimentos. ¡Pruébalos, quizás te gusten! Cuando ingieres una gran variedad de alimentos, es más probable que obtengas una amplia variedad de nutrientes.
Solo respira. Respirar más lenta y profundamente puede mejorar la salud en general, aumentar la energía física y mental, mejorar el sueño y ayudar a controlar el dolor, la ansiedad y la presión arterial alta.
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